La pregunta que lo cambió todo
Quiero estar presente para Olivia y disfrutar de mi familia. Y quiero seguir aprendiendo, creando y creciendo.
No quiero renunciar a mi ambición por mi familia. Ni sacrificar a mi familia por mi ambición. Pero las dos cosas competían por lo mismo: mi tiempo y mi energía.
La conciliación que nos venden no existe. Lo que existe es ir cuadrando tiempo y energía entre dos vidas que compiten.
Había hecho lo que se suponía que debía hacer. Y eso no garantizaba la vida que quería vivir.
¿De qué sirve construir un futuro mejor si no puedo disfrutar de la vida que estoy construyendo?